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martes, 23 de noviembre de 2010

LAS PUERTAS DEL INFIERNO


LAS PUERTAS DEL INFIERNO

Cuando uno empieza a contarle su vida a desconocidos, lo que procede es empezar diciendo: “permítanme que me presente...” en este caso no sé si sería lo más adecuado. En primer lugar, porque mi nombre no les va decir nada a la mayoría de Vds., y en segundo lugar, porque estoy hablando del pasado, y el pasado es algo que suele olvidársenos con facilidad, sobre todo, si no lo hemos vivido en primera persona.

Tardé mucho en nacer y morí en un instante, mi existencia fue efímera, pero me permitió vivir lo suficiente para abrir las puertas del Infierno.

Seguro que si ahora les digo mi nombre, me prestarán más atención, no todos los días se tiene noticias de alguien que ha penetrado en la mismísima morada de Satanás.

Mi nombre es “Little Boy”. Aunque desde aquel 6 de Agosto, hasta el día de hoy, se han vertido ríos de tinta sobre mí, si la persona que está leyendo esto es una persona joven, pensará que soy un videojuego de última generación, en casi todos ellos se abren las puertas del infierno, aunque en todos ellos se puede cerrar al final de la partida. A otros, le recordaré un cantante de rap, de estos que ahora van con unos pantalones cuatro tallas más grandes y la gorra del revés, algo inconcebible para mis contemporáneos. Para otros, curiosos y estudiosos de la historia, seré un mal recuerdo, algo infame que ojalá no se repita jamás. Solo para unos cuantos, muy pocos, la pesadilla sigue viva, escrita sobre su piel y grabada para siempre en su memoria, aunque entonces sólo fueran unos niños. Ellos fueron la auténtica crónica de todo lo que siguió a mi existencia. Continuará...